Un extraño sentimiento de desprendimiento emocional me estaba llegando, me pediste que te abrazara para que nos quedaramos asi un rato; accedi sin miramientos, mientras abrazaba tu cuerpo desnudo, tu me decias tantas cosas que ni recuerdo, solo pensaba en que tan lejos habiamos llevado esto, en que tan incorrecto era, pero se sentia tan bien; todavia nos quedaba un dia para estar juntas, pense; te volteaste hacia mi, y me preguntaste en que pensaba, obviamente omiti lo que realmente pensaba y te dije que en ti...que pensaba en ti; gran mentira, quiza no tanto; me pediste que te besara, tenias una fjacion con mis labios, o al menos asi me lo habias dicho la noche anterior; te bese y mordiste mi labio, mientras yo no podia sacar de mi mente el que esto era algo pasajero, por que alguien te espera en casa; me diste una mirada lubrica, esa que la primera vez que te vi trate de evitar con exito nulo.
Me levante por agua, una sed inverosimil me atacaba, me sentia como si tuviera una resaca horrible, no sabia que el sexo tambien daba resaca, ahora lo se; baje a mi cocina por algo de agua, mientras buscaba entre cantidades sorprendentes de cervezas vacias un vaso limpio donde poder tomar algo de agua, sono el telefono:
-Si?
-Hola, oye no he sabido de ella desde ayer en la mañana, no sabes donde anda?
-No eh, yo acabo de llegar.
-Bueno si la ves dile que la ando buscando, vale?
-Vale, adios.
Cuelgo el telefono, y un sentimiento de culpa y egosimo se apoderan de mi; ahora tengo la dude de decirte o no que me acaba de hablar tu...novia.
Regreso al cuarto y te veo sentada en mi cama aun desnuda, me preguntas quien hablo por telefono, finjo que no te oi; me abrazas por detras y me dices que no te arrepientes de haber hecho esto...una y otra vez; a mi me gustaria saber si me arrepiento o no.
Pasamos el resto el dia en mi cama, entre sesiones de sexo casi digno del suicidio y risas de complicidad.
No te puedo dejar ir, una ultima vez te digo, accedes y me dices que el martes; te veo alejarte con una lentitud perturbadora, pareciera que no te quieres ir pero aun asi lo haces; mientras yo de regreso a mi cuarto abro la puerta del mismo y te recuerda ahi, tan desnuda y tan prefecta, durmiendo en mi cama.
¿Por que se me vendra todo el amor de golpe
cuando me siento triste, y te siento tan lejana?
Siempre, siempre te alejas en las tarde
hacia donde el crepusculo corre borrando estatuas.
Pablo Neruda
